martes, 14 de septiembre de 2010
Nada es lo que te pintaron. Esa casita de muñecas, con una familia que se demuestran todo lo que se quieren... eso existe solo en las jugueterias. En la vida real, la familia es un grupo de desconocidos que solo se preocupan de sobrevivir.
Cuando ya no podes creer ni en tus padres... ¿qué te queda? Es todo una gran mentira. Yo ya no quiero ser parte de eso. Yo voy hacer la mia. Y voy hacer todo lo que me dijieron que no haga.
¿Y ahora qué? ¿Qué queda? Cuando las personas que te han guiado toda tu vida, que te han dicho por donde tienes que ir, que se han "preocupado" de qué es lo mejor para tí (se supone)... te fallan. Te sientes perdido, te sientes solo... y sí, te sientes impotente. No sabes qué hacer, ni a donde ir, ni las decisiones que tomar.
Supongo que a toda la gente que se independiza le pasa... dice: Y yo, que he ido toda mi vida de la mano de mis padres... ¿qué va a ser de mí ahora?
A mí me dijeron que lo que hay fuera siempre va a ser peor que la situación que vivas en tu casa... pero muchas veces no es cierto. Cuando son las personas que mas quieres las que te decepcionan... en ese momento es en el que tomas las decisiones más importantes de tu vida; porque ya nadie responde por tí. Pero también son, o pueden ser, las peores... porque te sientes tan impotente que realmente no estás razonando si es lo correcto.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario